21/07/2011

Por el Danubio en bici: de Donaueschingen a Passau

El viaje de este año al Danubio comienza en su nacimiento, en la localidad alemana de Donaueschingen, y termina en Passau, ya en la frontera con Austria. En total, unos 650 km, con etapas de 50 a 80 kilómetros al día. El año pasado hicimos el tramo de Passau hasta Viena, con etapas más cortas.


El primer día hacemos una pequeña ruta por los alrededores de Donaueschingen para tomar contacto con la bici.







Mercedes y Gema concentradas en el acto fotográfico.


Desde el primer día las cervezas forman parte del paisaje.


El grupo antes de comenzar la primera etapa. Como el año pasado, viaja con nosotros Juanjete, que con sus 15 meses nos acompaña en su carro y en la silla. La logística, este año, ha cambiado. Llevamos las bicis en una furgoneta alquilada y en las autocaravanas de Manolo y Eduardo. El resto fueron en avión.






A Eduardo, a Manolo y a mí nos toca llevar la furgo y las autocaravanas todos los días hasta el punto final de la etapa y, desde allí, regresamos hasta encontrarnos con el resto del grupo, mas o menos, a la mitad del recorrido. Can me relevó unos días.






No hace falta decir que, al igual que el año pasado, todos los sitios en los que paramos son muy bonitos y que todo está muy limpio y cuidado. Estamos en el primerísimo mundo.


Juanjete en su silla.







Nuria y Juanjete



Cristina











A pesar de que es verano, los pueblos no están muy concurridos, sobre todo a estas últimas horas del día. Solamente algunos turistas, y nosotros, que nos resistimos a ponernos bajo techo tan temprano.


Por el Danubio es frecuente encontrar a ciclistas con todo tipo de bicis.











En Alemania hay trenes por todos sitios. Allí, al igual que en otros países europeos como Francia o Suiza, no han cerrado líneas y han apostado por el ferrocarril, tanto el convencional como el de alta velocidad, tanto para mercancias como para todo tipo de viajeros. En España, los trenes son muy modernos pero caros y escasos, ofreciendo unos servicios a años-luz de los que vemos en estos países. Los que amamos los trenes sentimos mucha envidia e indignación. ¿Tan difícil es observar estos países para copiarlos? ¿Es que los que tienen responsabiliades en estos asuntos no viajan por Europa? Esta composición diésel está entrando en la estación de Ulm.











En Ulm hay una galería de arte que tiene el nombre de Cuenca, la ciudad de Cristina.


































Dicen que la catedral de Ulm tiene la torre más alta del mundo.


La escuadra y el cartabón no eran las herramientas más utilizadas por los que hicieron estas casas...







El camino siempre está señalizado y, a veces, se aleja del río. En el campo vemos cereales, maíz y patatas que a pesar de no tener regadío están muy grandes (todas las noches llueve).


































Los helados italianos han sido un descubrimiento.






Este portón muestra las marcas de los niveles de las sucesivas inundaciones.







Cuesta abajo, pero con frenos.



Mercedes... el "poderío" de Las Peñas...







Uno de los hoteles en los que nos alojamos. Aunque también ha habido albergues, autocaravanas, furgoneta y tienda en cámping.







Este cultivo llama nuestra atención... ¿fresas? ¿uva?... pues no, según Ángel, lúpulo.


Una de las etapas ofrece la posibilidad de hacer los últimos 7 km en barco. Parte del grupo llega al barco en el último segundo.


































Con la lluvia y, entreluces, la ciudad de Ratisbona ofrece buenas posibilidades para la fotografía.
  





















































A veces montamos un poco de lío, sobre todo en los cruces.











Sobre este puente creemos que cayó un rayo la noche de la tormenta mientras dormíamos en la tienda casi debajo del mismo. Por la mañana, estaban los técnicos revisándolo.



















Passau, final del viaje.







Parada para comer en un bonito restaurante de la carretera, ya cerca de España, en Perpignan. Son dos días conduciendo las furgonetas hasta España.